Cómo activar tu mineral: el conjuro base y 7 variaciones según para qué lo quieres

Cómo activar tu mineral: el conjuro base y 7 variaciones según para qué lo quieres

Cómo activar tu mineral: el conjuro base y 7 variaciones según para qué lo quieres

Una piedra es un ser de la tierra que guarda y transmite energía. Antes de que trabaje para ti hay que hacer dos cosas: limpiarla (vaciarla de lo que traía de otras manos) y activarla (vincularla a ti y a tu intención). No hace falta nada complicado ni ninguna fórmula imposible.

Y seamos honestas: el conjuro no es magia de feria. Es el gesto de pararte, elegir, nombrar en voz alta lo que quieres y sellar esa decisión. Eso ya ordena la mente — y una mente ordenada actúa distinto. Esa es la mitad del trabajo; la piedra hace la otra mitad.

Aquí te dejo el conjuro base de la casa, sencillo y válido para cualquier piedra, y siete maneras de afinarlo según el tipo de trabajo que le pidas.

El conjuro base (sirve para todas)

1 · Limpia

Pásala por humo (incienso, romero, salvia) o déjala un rato a la luz de la luna. El humo y la luna valen para todas las piedras sin excepción; el agua, no — nunca mojes pirita, selenita, shungita, hematite ni malaquita.

Mientras la limpias, siente que se vacía de todo lo que traía de antes.

2 · Carga y vincula

Sostén la piedra en la mano izquierda (la que recibe), ciérrala en puño y llévala al pecho, a la altura del corazón.

Respira hondo tres veces. Pon toda tu intención y di tres veces:

«Piedra limpia, piedra mía. Suelto lo que traías de otras manos, te lleno de lo que quiero: [aquí va tu intención]. Despierta y trabaja conmigo. Lo que tú das, yo lo recibo; lo que yo pido, tú lo guardas.»

3 · Sella

Sopla suavemente sobre ella una vez: el aliento enciende el trabajo.

Para reforzar la carga, déjala una noche bajo la luna llena y mantenla después sobre una selenita.

Lo único que cambia de un trabajo a otro es ese hueco del centro —la intención—. Aquí tienes siete formas de rellenarlo.

Pack para limpiar, calmar y cargar otras piedras

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1. Si vas a activar un mineral de protección

(turmalina negra, shungita, larvikita, obsidiana, azabache)

«…que nada de lo que no es mío me toque; lo que venga con mala intención, vuelve a su origen. Soy un espacio cerrado y tranquilo.»

Nota: la turmalina negra y la obsidiana son para momentos puntuales (una reunión difícil, un día de mucha exposición); de fondo a diario saturan y pueden dejarte plana. La shungita sí puede ir siempre, y además no necesita que la limpies: se autorregenera.

Masivo de Turmalina radial

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2. Si es para dormir o calmar la mente

(amatista, howlita, lepidolita, aragonito)

«…que se apague el ruido, que el cuerpo suelte el día, que el sueño llegue fácil y entero.»

Nota: en la mesita, una sola piedra de calma, con una selenita debajo para mantenerla cargada. Y saca del dormitorio cualquier piedra de empuje o de fuego (granate, cornalina, ojo de tigre): si una piedra te despierta energía, no es piedra de noche.

Esferas de Amatista

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3. Si es para un niño

(cuarzo rosa o cuarzo fresa para la calma; howlita bajo la almohada para dormir; aventurina verde para la timidez)

«…que [nombre] se sienta seguro, tranquilo y querido; que esta piedra lo acompañe con dulzura.»

(Dila tú por él o ella; si ya habla y le apetece, que ponga sus propias palabras.)

Nota: los niños son más sensibles, así que pocas piedras y suaves. Nada de obsidiana, malaquita, moldavita ni turmalina negra a diario. Con bebés, solo selenita en la habitación y fuera de su alcance, sin contacto.

Rodado de Howlita

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4. Si es para atraer dinero, trabajo o abundancia

(pirita, citrino, ojo de tigre; azabache para el negocio)

«…que llenes mis bolsillos y no me falte; que el trabajo y las oportunidades me encuentren.»

Nota: la pirita no se moja (límpiala solo con humo o luna). Y es de las que piden que tú también te muevas: la piedra abre la puerta, pero el paso lo das tú.

Esfera de pirita

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5. Si es para el amor propio y sanar la niña interior

(cuarzo rosa, turmalina rosa, rodocrosita)

«…que aprenda a quererme sin condiciones y a recibir el cariño que me dan; que se curen las heridas viejas.»

Nota: es trabajo lento y de fondo. No lo notarás el primer día; lo notarás dentro de unas semanas, en el tono con el que te hablas a ti misma.

Corazón de cuarzo rosa

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6. Si es para un cambio o una transformación grande

(moldavita, malaquita, ojo de tigre)

«…que se mueva lo que tiene que moverse, que se abra el camino, que llegue el cambio que estoy lista para sostener.»

Nota: son piedras intensas. Mejor en períodos cortos y a solas, no mezcladas con piedras suaves (las acelera). La moldavita en concreto tarda hasta dos años en asentarse: ten paciencia, su trabajo se ve mirando atrás.

Forma libre de malaquita

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7. Si es para estudiar, concentrarte o comunicar

(fluorita, hematite, sodalita, lapislázuli, calcita azul)

«…que la mente se ordene y se enfoque, que las palabras salgan claras, que retenga lo que estudio.»

Nota: la fluorita y el hematite actúan rápido —los notas en cuanto te los pones—. Para un examen o una reunión, llévalos puestos ese día; no hace falta tenerlos de fondo.

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Para terminar

Recuerda la regla de las dos manos: la izquierda recibe (la usas para cargar y activar), la derecha da (la usas para soltar, cuando una piedra ya cumplió o se la regalas a alguien).

Y si alguna vez notas tu piedra apagada o sin fuerza, no la desactives: solo límpiala y vuelve a cargarla con su conjuro. Desactivar es cortar el vínculo del todo; limpiar es solo refrescarlo.

Encuentra tu mineral, y la selenita para mantenerlo siempre cargado, en el catálogo de La Quinta Vidal.

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